Las civilizaciones más antiguas de Europa¿De dónde venimos? ¿Por qué estamos en este planeta? ¿Hubo otras civilizaciones aquí antes que nosotros?
Nuestro viejo planeta siempre nos ha hablado de sí mismo a través de sus secretos, bien guardados y aún no descubiertos del todo en sus entrañas. Y esos secretos aparecen ante nuestros ojos por casualidad —o quizá no tanto—, y eso no hay quien lo estudie ni lo demuestre.
Hoy, en pleno siglo XXI, la tierra devuelve cada año nuevos hallazgos sobre las civilizaciones más antiguas de Europa, y todos nos dicen lo mismo: antes de nosotros, aquí ya se vivía. No somos la primera civilización de este planeta, y tampoco seremos la última.
Un descubrimiento guardado en secreto durante tres años
Arqueólogos alemanes del Instituto de Arqueología de Sajonia mantuvieron en silencio un hallazgo extraordinario. Mientras tanto excavaban, con paciencia de relojero, en tierras de Alemania, Austria, Chequia y Eslovaquia. Lo que encontraron pertenece a una cultura unos mil años más antigua que Sumeria y que Egipto.
Los investigadores la relacionan con la cultura de la cerámica de bandas (Linearbandkeramik), la primera gran cultura agrícola del Neolítico en Europa Central, fechada entre el 5500 y el 5000 a. C.
Eythra, el mayor poblado de las civilizaciones más antiguas de Europa
La gente no vivía dentro de los santuarios, sino en poblados situados a cierta distancia. El mayor de todos es Eythra, cerca de Leipzig: hoy uno de los yacimientos más importantes del continente. Allí han aparecido doscientas casas, algunas de cuarenta metros cuadrados y más, repartidas en veinticinco hectáreas. Es el poblado neolítico más grande jamás estudiado en Europa Central.
Levantaron aquellas casas con herramientas de piedra y hueso, con barro y madera. Criaban vacas, cabras, ovejas y cerdos. Y tenían una cultura mucho más rica de lo que solemos imaginar: se han recuperado figurillas de personas y de animales, y vasijas decoradas con dibujos geométricos.
Los pozos de madera más antiguos del mundo
Se descubrieron también pozos de madera de unos siete mil años, asombrosamente bien conservados. La falta de oxígeno en el suelo húmedo mantuvo la madera intacta, hasta el punto de que los científicos pueden saber el año exacto en que se talaron aquellos árboles, gracias a la dendrocronología.
El santuario circular
El hallazgo más impresionante fue una gran estructura circular: un santuario rodeado de cuatro fosos, tres terraplenes de tierra y dos empalizadas de madera. Habla de una vida religiosa y social organizada, milenios antes de Stonehenge y de las pirámides de Egipto. Para qué servían exactamente estos círculos es algo que los expertos aún discuten; lo más probable es que fueran lugares de culto y de observación del sol, auténticos calendarios de tierra y madera.
El oro más antiguo del mundo: Varna
Por aquellos mismos siglos, a orillas del mar Negro, en la actual Bulgaria, ocurría algo extraordinario. En la necrópolis de Varna se encontró el oro trabajado más antiguo del mundo: más de tres mil piezas, de alrededor del 4600 a. C. Mientras en el centro de Europa se levantaban santuarios hacia el sol, aquí, en la costa búlgara, el oro ya se fundía.
Un misterio sin resolver
Aquellas culturas florecieron y, de repente, se apagaron. En apenas unos siglos desaparecieron sin dejar rastro, y todavía hoy nadie sabe adónde fueron ni por qué. La tierra guarda aún ese último secreto.
Y sin embargo… las civilizaciones más antiguas de Europa nos hablan desde hace casi siete mil años, y por fin las hemos escuchado. Miraban el mismo sol que nosotros y contaban con él sus días; guardaban su oro y a sus muertos con respeto y con cuidado. Puede que no fueran tan distintas de nosotras: también ellas buscaban las estrellas.


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